30 de agosto de 2014

Sesión 4: El regreso a Nuncainvierno

Los cinco valientes regresaron al alba del día 16 de Mirtul a la bella ciudad de Nuncainvierno. Ciertamente, contemplar las distintas tonalidades que arrojaba el sol del amanecer sobre la ciudad mientras atravesaban el puerto, era un espectáculo por el que merecía la pena soportar las penurias de la dura vida de aventurero.

En su poder obraba ahora la temida Perla Negra, dos prisioneros de la banda de piratas del Salvaje Quenn y los restos mortales de este último. Groj, ya sabéis, es un tipo que no se prodiga mucho hablando pero en esta ocasión sus prioridades estaban claras: - ¡Recompensa! - dijo, mientras señalaba la cabeza del pirata que él mismo sostenía.

Así pues, se dirigieron a la garita de vigilancia del Palacio Never y allí hablaron con los hombres de guardia. Enseguida, llamaron al sargento Estald que se encargó de revisar que todo estuviera en orden. La cabeza decapitada, la curiosa espada de Quenn y los dos prisioneros quedaron allí para verificar la historia y los aventureros fueron citados al mediodía del siguiente día a una audiencia con el mismísimo Lord Nasher, gobernador de Nuncainvierno.

Cuando volvían hacia su posada de referencia, la Serpiente Resplandeciente, Zogrosh - siempre atento - creyó ver a algien conocido caminando con paso vivo por el Puente del Dragón Durmiente en dirección a la Sala de Justicia. A esa distancia era complicado reconocerlo pero las ropas delataban a nuestro misterioso viandante: parecía ser el druida Terisin. Rápidamente, Guldaug el semidrow, se ofreció a seguirlo para averiguar qué asuntos podrían traerle por la ciudad de nuevo.

Mientras tanto, el resto se dirigió a la Sala del Conocimiento con la intención de inquirir lo máximo posible acerca de la Perla Negra. [Comprobamos que, transcurrida menos de una semana, los aventureros saben ya desenvolverse bastante bien en la ciudad]. Al templo de Oghma no podían acceder pertrechados con todo el ruidoso equipo así que tuvieron que dejar sus armas bajo custodia. El sacerdote bibliotecario encargado de la sección de ocultismo estuvo ayudándoles a recabar información de viejos tomos...
Se dice que una vez en cada decenio, las mareas del Mar de las Espadas retroceden lo suficiente como para revelar la parte más elevada de una misteriosa torre submarina. Hace muchos años fue la fortaleza sobrenatural de un poderoso mago, pero ahora simplemente es el lugar donde descansa la Perla Negra - un artefacto que traerá la fatalidad a todo aquel que ose poseerlo. 
La torre fue construida hace siglos por Sezrakan el Anciano, un mago de renombre que apreciaba mucho su privacidad. Antes de sucumbir a la locura, Sezrakan velaba por las fuerzas del Bien, proporcionando conocimientos y pistas sutiles a los héroes leales, y ayudando a los aventureros que se lo merecían en tiempos de dificultad. Sin embargo, cuanto más mayor se hacía, más se obsesionaba con la investigación de diversas formas de ampliar su esperanza de vida. Lo que fue del mago es un misterio; un día desapareció y nunca más se supo de él.
También preguntaron si alguien en la ciudad podría saber acerca del tema. - El viejo Bárragan quizás, pero yo no haría excesivo caso de sus cuentos de brujas. -

Guldaug no fue capaz de alcanzar al druida antes de que entrara en el templo de Tyr así que prefirió esperar en las cercanías atento a todo lo que se moviera. Casi una hora después, Tersisin salió y se encaminó en dirección a la puerta noreste de la ciudad, o al menos eso es lo que coligió Guldaug. No obstante, prefirió asegurarse así que entró en el Palacio de Justicia. Tras una conversación con uno de los guardias en la que quedó patente que "una mente superior domina a una mente inferior" [digámoslo así], accedió para cerciorarse de que todo iba bien.

En el palacio le indicaron que, aunque lógicamente no podían ponerle al corriente de los asuntos que hubiera ido a tratar allí el druida, sí podían dar fe de que todo estaba en orden y no había acudido a denunciar ningún robo. La preocupación del semidrow se basaba en que pudieran haberle robado el testamento que días antes ellos mismos le habían entregado. En cualquier caso, salió presto en dirección a la puerta noreste para ver qué más averiguaba.

A mitad de camino, casualmente a la altura de la Serpiente Resplandeciente, se encontró con el resto del grupo que al parecer se encaminaba ya hacia su descanso. Guldaug llegó hasta la puerta noreste, aquella cuyo camino de salida transcurre junto al bosque del Cerro Elevado. Allí habló con los guardias de la puerta donde le confirmaron que nadie que atendiera a esa descripción había cruzado la puerta esa mañana.

Pero esto no bastó para desalentar a nuestro amigo, que permaneció por la zona unos minutos más. Lo suficiente como para percatarse de otra cara conocida entrando en el restaurante aledaño, El jabalí que yace desnudo. Transcurridos unos primeros instantes de duda, recordó esas facciones: se trataba del mago Gillis Bier, el subalterno de Denel Batharda (hijo del Viejo Feodol) al que Groj enmudeció de un golpe seco en su garganta justo a tiempo de evitar que lanzara hechizo. Tenía que enterarse de lo que estaba pasando.

Aprovechando las tempranas horas del día, entró a desayunar y se sentó en una mesa cercana a la del mago untando convenientemente al tabernero. Gillis hablaba con otro hombre, presumiblemente mago también por su apariencia externa, pero Guldaug no fue capaz de discernir nombre alguno. Muy sutilmente, sin que ninguno de los dos le prestara atención, fue capaz de atrapar algunas frases de la conversación:
  • "prepararlo todo para partir en dos días".
  • "ya no nos hace falta el hombre del bosque".
  • "habrá que dejar la ciudad por un tiempo" y "Torreón Negro".
Lógicamente habría sido de más ayuda oír la conversación entera, pero al menos tenían algo por donde empezar. Escondió su rostro ingeniosamente cuando los dos se marchaban y esperó unos instantes antes de abandonar el local.

Mientras tanto, en la Serpiente Resplandeciente, antes de retirarse a descansar, Khaled estuvo conversando con Jamburg, el posadero,  para cerciorarse de que su "acuerdo" seguía en pie. Por el momento el alojamiento parecía estar garantizado para todos con tal de que amenizaran las veladas. Y ahora tendrían muchas más cosas que contar, sin duda.

Zogrosh, Groj y Hagen, por otro lado, descubrieron que el mencionado Bárragan no era más que un viejo pirata echado a perder por la bebida que pasaba los días (y las noches) lamentándose amorrado a una jarra. Un par de tragos de ron más tarde descubrieron que el viejo había estado buscando un grupo de aventureros para llevarlos hasta la Torre de la Perla Negra el día anterior. Lástima que no hubiesen coincidido con él hasta ahora. Por desgracia, un tipo de estas características no poseía los conocimientos que ellos necesitaban. Querían saber a toda costa los poderes de la dichosa piedra preciosa.

Así que no lo pensaron más y acudieron a la Torre de los Capa Multiestrella1 con la intención de pagar las monedas que se necesitaran con tal de identificar los poderes de la perla. Algo desconfiados y a regañadientes, finalmente desembolsaron las cien monedas de oro pertinentes y dejaron el objeto en la torre. De vuelta a la posada, todos se fueron a descansar pues habían pasado la noche en vela. [Sólo cuando el DJ indicó el estado Fatigado, todo hay que decirlo].

Al día siguiente acudieron al Castillo Never al mediodía, tal y como habían sido citados. Sin embargo, la puntualidad de los lores, supeditada a la atención del resto de peticionarios, no fue tan exacta. Fueron recibidos en la sala de audiencias por el mismísimo Lord Nasher, antiguo aventurero en sus tiempos y hombre de importancia en la zona. No en vano, el precursor de la Alianza de los Lores que intenta mantener la paz en las ciudades norteñas del Mar de las Espadas.

Acompañado de su guardia personal, los Nueve de Nuncainvierno, allí escuchó atentamente las andanzas de nuestros amigos, que relataron con locuacidad sus aventuras interpretadas por Khaled y teatralizadas por el bárbaro Groj. El sargento Estald fue el encargado de dar el visto bueno, una vez llevado a cabo el interrogatorio a los piratas y la comprobación de la autenticidad espada de Quenn. Les fueron entregadas doscientas cincuenta monedas de oro, recuperaron la espada ornamentada de Quenn y recibieron un salvoconducto a nombre de "La compañía de la Perla". Además, dejaron constancia de su alojamiento habitual por si necesitaran contactar con ellos para otras aventuras. [Sin duda, los muchachos se están labrando una reputación en la zona].

Directamente desde el castillo, los cinco fueron a la Torre de los Capa Multiestrella a recoger su preciado tesoro. Allí les hablaron de la buena suerte que la Perla le trae a su portador pero les advirtieron también de algo más oscuro en su interior que no habían sido capaces de discernir en una primera inspección. La compañía, poco predispuesta a llevarse de aventuras un objeto de poder desconocido, decidió que era buena idea que los magos siguieran investigándola, sin coste adicional para ellos.

Después de esto, se dirigieron a la tienda Mapas y Leyendas Maskado donde adquirieron un mapa de la zona. En él se mostraban bastantes kilómetros alrededor de Nuncainvierno pero no aparecía nada con el topónimo "Torreón Negro". Sí que les apuntó el dueño en dirección a Árboltrueno, una ciudad a unos 47,5 km al este, próxima ya al Bosque Nuncainvierno. Parecía pues que una nueva oportunidad de aventuras se abría ante los valientes aventureros.

Continuará...

1 Traducción de Many-Starred Cloak. Se admiten sugerencias.