9 de abril de 2014

Hagen el Recto

Iluskano paladín de Tyr

Características: Fue 14 (+2), Des 14 (+0*), Con 14 (+2), Int 10 (+0), Sab 10 (+0), Car 14 (+2).

Habilidades: Atletismo +6, Averiguar intenciones +2, Concentración +3, Diplomacia +5, Intimidar +5, Montar +2, Recabar información +5, Saber (Religión - Tyr) +6, Saber (Nobleza) +2.

Dotes: Competencia (armaduras medias, armas marciales, escudos), Posición Social 1 (paladín), Fe, Aguante, Contraataque, Furia 1, Ataque a fondo, Especialidad en Ataque (espada larga), Crítico mejorado (espada larga), Golpes encadenados.

Aptitudes sobrenaturales: Favor Divino (Tyr) 1, Orar +6, Milagros libres 2.

Milagros: (Magnitud 0) Curar heridas menores, Orientación divina, Resistencia, Virtud.

Bonificaciones: Ataque +4, Fortaleza +4, Reflejos +0*, Voluntad +2.

Combate: Iniciativa +0*, Velocidad 9m/6m*, Defensa 10/13** (Desprevenido 10), Armadura (RD 5, Pen. -2[-4]), Ataque desarmado +4 (1d3+2), Espada larga +6 (1d8+2, 18-20), Golpe con escudo +4 (1d4+2), Derribar/Presa +6.
Salud: Puntos de Resistencia 32, Umbral de herida grave 10.
Equipo: Espada larga, Escudo pesado, Coraza, Caballo de guerra ligero.
Lenguajes: común, iluskano.
Puntos de Acción: 5

* Penalización de armadura ** Escudo

TRASFONDO

Hagen el recto, proveniente de la norteña ciudad de Mirabar (muy cercana al Espinazo del Mundo) es el último descendiente de un linaje de guerreros como lo fueron antes que él su abuelo y padre, que en paz descansan. De ellos heredó su armadura y una espada considerada una reliquia familiar. Se trata de una espada de fabricación enana (con la hoja grabada con runas) llamada Enlutada que fue regalada a su abuelo como agradecimiento por una misión realizada para un armero enano.

Hace unos años le encargaron una misión que aceptó por la importante suma de oro que iba a recibir. Consistía en perseguir a un fugitivo y llevarlo ante quienes le hicieron el encargo. Le dio caza y lo llevó ante estos pero una vez allí, cuando fue a recibir la recompensa, se dio cuenta de que el asunto en realidad no era lo que parecía y el fugitivo era inocente. Dándose cuenta del error, intentó defenderle pero los contratantes eran superiores en número y acabaron matando al fugitivo y llevándose la espada por su rareza dándole a él por muerto.

Allí moribundo le encontró un clérigo de Tyr que fue quien le salvó de la muerte imponiéndole las manos. A partir de ese momento se dio cuenta de que por culpa de su avaricia había muerto una persona inocente y se propuso dedicar su vida a enmendar el error, haciendo votos de pobreza y castidad, y enconmendándose a repartir la justicia en nombre de Tyr.

Con el tiempo y gracias a su dedicación, Tyr le dio su favor como paladín. Ahora sigue a la búsqueda de Enlutada a la vez que imparte la justicia de Tyr allí donde encuentra injusticias.

Idea original de +Israel López Fernández
Ilustración de Joan Treze