He leído alguno, la verdad es que no muchos y desde luego no todos de temática fantástica. Recuerdo sobre todo dos de ellos. Uno es de la época en la que comenzaban a instalarse los primeros ordenadores personales en las casas: recuerdo que tenía la portada roja (no me preguntéis el título) y una ilustración de un monitor monocromo, si no me falla la memoria. Había que insertar códigos y cosas así, claramente enfocadas a fomentar el gusto por la protoinformática de aquel entonces.

Después de este, leí alguno más de las series azul y negra, que tomaba prestados de la biblioteca municipal, pero no guardo un poso especial de ninguno de ello salvo de Los señores de la muerte, que me lo debieron comprar mis padres en una visita a la papelería del barrio.
Así que, contestando estrictamente a la pregunta: no, no me inicié con los librojuegos. Mi prólogo rolero está formado por las partidas a Hero Quest (MB) con mi primo dos años mayor y, también, por las jornadas de rol que se organizaron en el invierno de 1992 en el colegio al que yo acababa de llegar. Todo junto seguramente comenzó a conformar en mi mente las ganas de dirigir partidas de rol.
Si queréis saber algo más sobre Los señores de la muerte, El Descanso del Escriba ya lo ha reseñado mucho mejor de lo que yo podría hacerlo.
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