9 de diciembre de 2017

El desafío de los 30 días: Día 9

¿Narrador árbitro o narrador guía?, ¿las dos cosas?, ¿ninguna?

Ambas cosas. No me imagino cómo sería una partida en la que el director de juego solo hace de guía. Por muy bien que conozcan las reglas el resto de jugadores, siempre habrá lugar para la disyuntiva y, para poder avanzar, alguien tiene que tener la última palabra. En la mesa, ya consideremos que es más o menos justo, todo el mundo tiene aceptado que esta última palabra es la del máster y va a misa.

El modo "solo árbitro" me lo puedo imaginar quizás en campañas tipo cajón de arena en las que el director de juego esboza las líneas generales de cómo está confeccionada la zona y los jugadores deciden libremente dónde irán. Pero aún así, llegará un momento en el que tenga que interpretar a un aldeano o dejar caer sutilmente alguna pista y se pondrá la gorra de guía.

No sé, quizás estoy siendo corto de miras y leyendo al resto de compañeros del Desafío me descubren nuevas posibilidades pero, hasta donde yo veo, creo que el narrador tiene que desempeñar los dos papeles.