22 de diciembre de 2017

El desafío de los 30 días: Día 22

¿Qué opinas del crowdfunding?

Pues que ha sido necesario. No sé si a día de hoy se ha desvirtuado tanto que ya hay que cambiarlo, pero ha tenido y tiene una función en este mercado nuestro tan pequeño. Y esa función no es otra que  la de poder sacar adelante proyectos creados por autores aficionados sin el soporte de una editorial detrás. Esos locos soñadores que, de otro modo, no podrían financiar una buena idea simplemente por dirigirse a un público muy minoritario siendo a priori desconocidos.

Sin el crowdfunding no tendríamos productos patrios como La puerta de Ishtar, actualmente con un recorrido indiscutible, o juegos rompedores como Walküre y Hardboiled. A mí me ha servido también para descubrir juegos de mesa que de otro modo nunca habría visto en las tiendas. En el caso de Kickstarter, he conocido grandes juegos como Steampunk Rally o Stockpile y los Tiny Epic de Gamelyn Games. En definitiva, estas plataformas nos han abierto las puertas globales de un mundillo pequeño y podemos comprar a ese tipo de Australia que se le ha ocurrido hacer unas monedas para FATE, por ejemplo.

Pero, como todo en lo que interviene el ser humano, también ha tenido sus sombras: proyectos que recaudan y no cumplen fechas, otros que se desinflan tras el arreón inicial y nunca llegan a ver la luz, tipos que directamente tienen más cara que espalda y estafan a sus mecenas. La causa de estos fracasos muchas veces es simplemente una planificación nefasta de la viabilidad económica: recompensas que encarecen el producto, gastos de envío mal contemplados, etcétera. Otras veces es producto de tener un equipo de desarrollo muy reducido, de una o dos personas. En estos casos, cuando sobrevienen enfermedades o cambios en la actividad laboral del autor, los retrasos son de meses.

Mi experiencia global con los mecenazgos ha sido buena, habiendo cumpliendo la mayoría de ellos con las fechas de entrega indicadas y con una comunicación correcta. Tengo alguna oveja negra por ahí que aún no ha enviado: Outsider (diciembre de 2015), Hope (diciembre 2016) pero los autores han seguido dando señales de vida. En España conocemos de sobra el caso Hero Quest 25º aniversario, que pasó por Kickstarter, Verkami y, finalmente, Lanzanos para a la postre estafar cien euros (como mínimo) a cada mecenas.

Hay grandes compañías, también, que se han aprovechado del efecto ansia que se consigue en este tipo de campañas para colocar sus novedades aunque realmente no necesiten financiación previa. Entre ellas está Goodman Games, que se ha abonado a sacar sus productos deluxe vía Kickstarter o Days of Wonder, la cual me dio mucha rabia que sacara el videojuego de Small World 2 también con este sistema.